viernes, 3 de agosto de 2018

En floral de tus ecos

Mujer, linda mujer; fascinante en el abril de tus ojos, fascinante tu rostro, fascinante el estar contigo... Aunque a veces presume la niebla, aunque a veces un arduo pedernal por el camino; la brisa de tus mañanas, de tus noches de íntimas sedas: llega a mis brazos, a mis labios para besarnos, besarnos una y otra vez, besarnos miles de veces; sintiendo el perfume de tu serpentear, de tu corazón queriendo; y así yendo, recorriendo los espacios de ir ensueños, en fascinante sensación del floral de toda tu piel, en fascinante sensación del amado floral de tus ecos.

jueves, 2 de agosto de 2018

Horizontes de invierno

Horizontes de invierno de lluvia y tormenta por la avenida fulgente, por la calle común, por la jungla de cemento; a racimos de quebranto, a racimos de cálidos momentos; y la lluvia invernal girante, girante de nieblas y armonías; mientras los tejados trinan su aldea de abrigos y fuegos. El invierno entona sus hielos, sus leños, sus grises carruajes, sus melancólicos huertos. Horizontes de invierno con granizos y nieve, en la montaña, en el valle, en el rotundo pueblo; marcando las horas, marcando los huesos; y encontrar el refugio, el solaz de tu venida; transcurriendo los días, transcurriendo los vientos entre rayos y nubes de horizontes de invierno.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Rosal

Te vuelvo a ver en el esplendor de tu cuarto; sensual y romántica, fina y esbelta; y luces ¡tan bella! ¡tan espléndida mar de tus cabellos y pechos! Y encantado sintiendo el primor de tu silueta, el calor de tus besos; y fulgen estrellas esbozando lo nuestro, esbozando el rosal del encuentro; y te sigo amando y te sigo queriendo en el esplendor del cuarto, en el dulzor íntimo del rosal de lo nuestro.

Caudal chileno


lunes, 30 de julio de 2018

Soles de ti

Llegando a tu rostro, a tus lindas mejillas con primaverales canciones; luciendo los campos floridos y jardines etéreos; y tu calle y mi calle a sol ameno caminante, a sol de un esperado encuentro... Al llegar a tu cara, al corazón de tus labios para besarte y besarte; y tomar tu cintura y estrechar los momentos del saber de ti, del coral de tu aliento; y así voy por tu silueta, por toda tu piel excelsa; abrazando estelares del calor de tu esencia, abrazando los soles de este encuentro viajero.